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Monday, November 7, 2016

De cara al 2017: los desafíos en la agenda de datos abiertos regional

@SilvanavF

Publicado aquí: http://blogs.iadb.org/abierto-al-publico/2016/11/15/de-cara-al-2017-los-desafios-en-la-agenda-de-datos-abiertos-regional/

Una nueva edición de Abrelatam y Condatos tuvo lugar en Bogotá la primera semana de Noviembre. Gran cantidad de entusiastas que trabajan en el área de datos abiertos, junto a un gran número de nuevos participantes que se acercaron para conocer del tema, se dieron cita para discutir los desafíos de la agenda en la región.
Por la amplitud del tema y de la agenda (aunque en muchos de los casos se hizo referencia a datos abiertos provenientes de los Estados) las conversaciones fueron variadas. Intentaré, en pocas líneas, mencionar algunos de ellos, aclarando que todo recorte se basa en mis propias preferencias y enfoque.
Los organizadores de ambos eventos se concentraron en la idea de “desafíos” para 2017 y, por lo tanto, este post también se enmarca en esa lógica.

Comunidad
Es notable el crecimiento de la comunidad latinoamericana de datos abiertos, como se puede verificar en las fotos (a veces, aunque no siempre, una imagen vale mas que mil palabras). Numerosos son los avances en la materia, pero también muchos los pendientes. En este sentido, algunos de los desafíos se relacionan con la comunidad y otros, mas específicos, con futuras ediciones de estos dos eventos. De todos modos, en ambos casos se pueden resumir en que es necesario que la comunidad que trabaja en la agenda de datos abiertos en América Latina se siga ampliando y diversificando. Al mismo tiempo, es imperativo que el nivel de las conversaciones se profundice. Si bien este último punto se relaciona más con la organización y estructura de los eventos, también se aplica a las conversaciones, proyectos y demás tareas que sustentan la agenda en la región.






Accionar regional coordinado

En sintonía con el punto anterior, se mencionó en numerosas ocasiones la necesidad de coordinar acciones a nivel regional. Si bien hubo grandes avances en  esta dirección con iniciativas como la Carta iberoamericana de Gobierno Abierto (CIGA), el grupo de trabajo de Datos Abiertos de la red GEALC y Escuela de Datos, la publicación y uso de datos a nivel regional todavía siguen en un estado embrionario.



Open washing

Continuando las conversaciones que se mantuvieron en IODC16 hace unas pocas semanas, en algunas de las sesiones de abrelatam se discutió sobre la idea de “open washing”. Esta idea, que se relaciona con brindar una fachada de apertura,  abarca no solo a “datos abiertos” sino también a otras agendas y comunidades (acceso a la información, anticorrupción, entre otras). Mas allá de la amplitud y “vaguedad” del concepto, es necesario seguir analizando las estrategias para que la publicación de datos públicos se realice con foco en la demanda y no se quede meramente en una, a veces falsa, imagen de transparencia gubernamental.


Difusión/diseminación/desarrollo de capacidades
Este es un punto clave que fue recogido por la votación de los participantes en ambos eventos y se presentó como uno de los varios desafíos para el año 2017. En este sentido, se necesitan mayores esfuerzos para que las capacidades y el conocimiento en el tema se expandan por fuera de un reducido número de actores. Esto se aplica no solo en el ámbito de las organizaciones de sociedad civil sino que aun mas en el ámbito del sector publico.

Muchos otros temas se conversaron, pero esos son algunos de los puntos que, a mi entender, dominaron muchas de las conversaciones. De todos modos, no puedo cerrar estas pocas líneas sin hacer una mención al listado de desafíos prioritarios que se establecieron para el 2017. Ellos son (sin orden de preferencia):

Ø  Desarrollar capacidades para la captura, transformación, liberación y uso de datos
Ø  Generar impacto local y regional a través del uso de datos abiertos relevantes.
Ø  Sensibilizar servidores públicos y sociedad civil sobre el gobierno digital, gobierno abierto y los datos abiertos.
Ø  Impulsar el emprendimiento con datos, fomentando un ambiente propicio para su sustentabilidad
Ø  Generar y utilizar datos abiertos para impulsar y medir el cumplimiento de los ODS
Ø  Utilizar los datos abiertos para salvaguardar los derechos humanos
Ø  Construir infraestructura de datos que promuevan la apertura de datos públicos y la protección del derecho a la privacidad.

Para que esta lista de buenos deseos y aspiraciones se traduzcan en resultados se requerirá de un gran trabajo de análisis y gestión. En las próximas semanas y meses es necesario que se realice ese trabajo para que el 2017 nos encuentre con una mayor claridad en las metas y las tareas para el siguiente año.
Como mencioné en otro post, cada uno de los que participaron en esta edición se habrá llevado -además de las numerosas anécdotas y contactos- su propio listado de temas pendientes o de aquellos que necesitan analizarse con mayor profundidad.

La 5ta edición de Abrelatam/Condatos ya comienza a planearse. Los organizadores costarricenses tendrán un gran desafío por delante al intentar mantener la amplitud de la convocatoria pero, a su vez, facilitar la profundización de los temas. No es una tarea sencilla pero es ineludible si se quiere continuar con la evolución de estos eventos, y de la comunidad detrás de ellos, iniciados en Montevideo en 2013.

Sunday, September 25, 2016

Algunas ideas para "Debates conceptuales sobre el Gobierno Abierto"

@SilvanavF

Preparando algunas líneas para el panel sobre debates conceptuales en torno a gobierno abierto, decidí dejarlas por escrito (no solo como un ejercicio de reflexión sino también para poder facilitar comentarios y sugerencias).
A pesar de que existe un cierto consenso sobre el concepto de "gobierno abierto", no se cuenta con una definición unívoca. A grandes rasgos, se define por los elementos que la componen pero no hay una definición acabada como en otras áreas. Se puede decir que, en líneas generales, el concepto hace referencia a la idea de que los gobiernos deben estar abiertos al escrutinio público y, por lo tanto, los ciudadanos tienen el derecho de acceder a todos los recursos necesarios para demandar rendición de cuentas por sus acciones, junto a la posibilidad de participar en el diseño e implementación de políticas públicas.
La noción de “gobierno abierto”, si bien se tornó muy popular en la ultima década, no es un concepto nuevo. Sin necesidad de remontarnos a las "Consideraciones sobre el Gobierno de Polonia" de Rousseau y la promulgación de la primera ley de acceso a la información adoptada por el Parlamento sueco en 1766, se puede decir que el concepto se encuentra en numerosos documentos, mayormente gubernamentales, desde mediados del XX. Algunos ejemplos son las menciones a la idea de gobierno abierto a fines de los 50’ en debates en torno a la sanción de la ley de acceso a la información (1966) en US. el Informe Danks en Nueva Zelanda en 1980 y el White Paper de 1993 del Gobierno de UK: "Gobierno Abierto", entre otros.
A comienzos del siglo XXI, la OCDE definió a los gobiernos abiertos como aquellos que están dispuestos a escuchar a los ciudadanos y tomar sus sugerencias a la hora de diseñar e implementar políticas (OECD 2003). Este resurgimiento vino de la mano de la tecnología como herramienta que permite colaborar en la producción y publicación de información así como también la comunicación entre gobierno y sociedad. Junto a ello el lanzamiento de OGP (Open Government Partnership) y la popularidad que atrajo, ayudaron a que este concepto estuviera en boca de todos en los últimos años.
Hasta comienzos del siglo XXI, la idea de apertura y transparencia se utilizaban, sobre todo en documentos gubernamentales, como sinónimos. Cuando el concepto se populariza en los primeros años del este nuevo siglo, se comienza a entender que apertura y transparencia no son sinónimos, aunque la transparencia es una condición sine qua non para la apertura efectiva de cualquier gobierno. Varias son los acepciones en torno a las diferencias entre transparencia y apertura pero, personalmente, entiendo que la idea de apertura, en este contexto, implica la posibilidad de acción, a diferencia del concepto de transparencia. En el caso de un gobierno transparente la información es transferida unidireccionalmente mientras que con la apertura se presume el establecimiento de un dialogo, es por ello que se suma como pilares a la participación y colaboración (Orszag 2009).
La producción de literatura académica en relación a la noción de gobierno abierto frecuentemente se encuentra asociada, aunque no exclusivamente, con lo analizado en torno a la transparencia y, en particular, en relación a dos elementos clave: acceso a la información publica y datos abiertos gubernamentales. El concepto de datos abiertos es, aunque ya no tan frecuentemente, en algunos casos, confundido con la noción de gobierno abierto  (Yu y Robinson 2012). Afortunadamente cada vez es menor el número de menciones a datos abiertos como sinónimo de gobierno abierto, aunque, de todos modos, todavía se encuentran algunas.
Esta confusión entre datos abiertos y gobierno abierto viene de la mano con el auge que ha tomado el concepto de apertura de la mano de la tecnología. Las TICs han facilitado la participación y la colaboración, mencionadas anteriormente. La disponibilidad de nuevas herramientas de interacción y comunicación han permitido el acceso a la información, así como también ha facilitado la colaboración con los gobiernos con solo prender una computadora o teléfono. Es por ello que, en parte, el auge de las políticas de datos abiertos, junto con los desarrollos de la tecnología con fines cívicos, han producido confusión y mezcla de conceptos, aunque, por otro lado, ha permitido la difusión de esos conceptos hacia actores que anteriormente no se encontraban trabajando en ideas como  transparencia y rendición de cuentas.
Esta noción de datos abiertos esta frecuentemente asociada con la idea de acceso a la información pública (AIP) que le antecedió en términos de políticas publicas y legislación. La regulaciones que permiten el acceso a la información pública ha suscitado un gran interés en las últimas tres décadas entre los académicos (Stubbs 2012 p.42). La velocidad y el enfoque de la literatura en este tema ha seguido, en gran medida, los patrones de adopción de la legislación en la materia. Ambos comenzaron a un ritmo lento y, con los años, el número de leyes así como el volumen de los estudios se han incrementado desde mediados de la primera década del siglo XXI.  Es así que la aceleración en el número de académicos que han abordado el tema y la diversidad de enfoques presentan una correlación en el proceso de difusión de la legislación de AIP (Darch y Underwood 2010, Michener 2010, Berliner 2012, Stubbs 2012, Berliner 2014).
La difusión geográfica de la legislación de AIP en todo el mundo tiene su correlato en el desarrollo de la literatura sobre el tema. Muchos estudios de caso de los primeros países en adoptar este tipo de leyes durante el siglo XX se centran en el desarrollo de estas ideas en las democracias consolidadas entre los años 1960 y mediados de la década de 1990 (por ejemplo, Estados Unidos, Canadá , Australia y Nueva Zelanda) junto con un pequeño numero de trabajos comparativos entre los países que conformaban ese universo.
Durante los 90’ el AIP, que hasta el momento había sido un área predominantemente impulsada por factores domésticos, irrumpe en la agenda internacional. La explosión del tema a nivel mundial, que comúnmente se conoce como el "período de oro" para las organizaciones que trabajan en AIP, tuvo su correlato en la literatura sobre el tema. Los estudios, a veces impulsados ​​por “advocates” de sociedad civil, comienzan a centrarse en la necesidad de establecer estándares internacionales en la materia, y en el área de transparencia gubernamental en general (Artículo 19 1999, Coronel 2001, Mendel 2003, Neuman 2004 Kranenborg y Voermans de 2005, Banisar 2006).
Para el año 2010, más de 90 países habían aprobado leyes de AIP (mas de 100 en la actualidad) y, junto con esa difusión legislativa, una nueva ola de estudios son producidos. Estos estudios no solo cubren un área geográfica mucho mas amplia sino que también se diversifican los enfoques sobre el tema, mas allá del marco legislativo que había dominado el área hasta entonces. Esto fue posible porque autores como Roberts (1998 p.9) y Snell (2001 p.26) habían comenzado a marcar el camino hacia la ampliación del campo de AIP y la inclusión de análisis relacionados con  cuestiones de implementación y cumplimiento años antes.
A pesar de que la mayor parte de la literatura sobre AIP todavía está fuertemente influenciada por un enfoque legalista, los estudios mas recientes incluyen análisis del contexto social y político como un requisito necesario para comprender la lógica de la promulgación e implementación de esta leyes (Darch y Underwood 2010, Hazell y Worthy 2010, Berliner 2011, Stubbs 2012). Todos estos autores abren nuevas líneas de análisis y proponen futuras líneas de investigación. Esta nueva generación de académicos comenzaron a incorporar mayores niveles de diversidad en su relato de la difusión de las leyes de AIP.
Por otra parte, en términos de la literatura sobre datos abiertos gubernamentales (OGD, por sus siglas en ingles), se pueden observar varias similitudes y algunas diferencias clave en comparación con la producción académica en el área de AIP.  Por ejemplo, al igual que en la literatura sobre AIP, los primeros informes sobre OGD proporcionan un visión bastante “naive” y optimista (Maali et al. 2010. DiFranzo et al. 2011, Hoxha y Brahaj de 2011, Villazón-terraza y col. 2011, Wang et al., 2011), pero carecen de un análisis sobre las barreras y riesgos sobre su divulgación y uso (Jansenn et al. 2012). Esto se relaciona en gran medida al trabajo de muchos “ “evangelistas” en ambas áreas (AIP y OGD). Para que esta disciplina avance se requiere hacer hincapié en los beneficios y el valor del acceso, en el caso de AIP, y el uso, en el caso de la OGD desde sus inicios.
Asimismo, se observan mas similitudes entre las primeras etapas de la literatura sobre AIP y los primeros informes sobre OGD, ya que la mayoría de los primeros estudios sobre OGD se centraban en casos de países desarrollados, aunque con una variedad de enfoques mas amplia que los observados en AIP. Algunos trabajos se han realizado en la UE, centrándose en la relación entre datos abiertos y la Directiva PSI (Sheridan y Tennison 2010, Kalampokis et al. 2011, Bates 2012) y en la implementación de estas políticas y su posible impacto (Janssen 2011, de Chiara 2013) en tanto que otros trabajos se centran en el contexto económico y político subyacente (Ubaldi 2013).
A pesar de que en una primera etapa muchos de los estudios se centraron en países desarrollados, la evolución hacia otras zonas geográficas no tardo en llegar con informes sobre el portal de datos en Kenya (Rahemtulla et al. 2012), otros análisis centrados en una variedad de países de América Latina (Fumega y Scrollini 2014, Fumega 2014, Scrollini 2014, González-Zapata y Heeks 2015), así como informes sobre Filipinas (Canares 2014) e India (Agrawal et al. 2013, Srivastava et al. 2014). Este expansión se debe, en parte, a la iniciativa de investigación liderada por la Web Foundation y financiada por IDRC (Davies 2014). La actual Iniciativa Latinoamericana de Datos Abiertos (ILDA) también ha contribuido a estos nuevos enfoques en la literatura sobre OGD. ILDA ha proporcionado una primera aproximación de los diferentes aspectos y sectores relacionados con OGD: datos abiertos en los gobiernos locales (Bonina 2015), Parlamentos (Belbis 2015), Datos Abiertos y Educación (Khelladi 2015) y Datos Abiertos y Salud (Pane et al. 2015).
Para no extenderme mas (ya he escrito mas que suficiente para un post) todos estos estudios recientes demuestran claramente el rápido ritmo en el que el campo de estudio sobre OGD se está moviendo. En ese sentido, la literatura sobre OGD, así como la difusión de las políticas, debido a la rápida evolución de las TICs, se ha movido por etapas similares a las investigaciones de AIP pero a un ritmo mucho más rápido. Mientras que en el campo de AIP la evolución desde un enfoque domestico hacia el ámbito internacional requirió décadas, en el campo de la OGD un proceso similar ha tardado sólo unos pocos años. Esto conduce a una superposición de etapas en el área de OGD en un corto período de tiempo. Es por todo ello que la literatura sobre datos abiertos se encuentra en una etapa similar a la de AIP (los estudios están empezando a centrarse no sólo en las definiciones y modelos para comprender mejor estas políticas en el mundo desarrollado, sino también explorar el contexto y los resultados en el mundo en desarrollo), a pesar de que OGD es un campo de reciente desarrollo.
Es necesario, en este contexto, mencionar que en ambos casos el estudio sobre las organizaciones de sociedad civil que promueven ambas áreas ha sido descuidado. En ambos campos se reconoce, superficialmente, el rol clave que cumplen las organizaciones de sociedad civil en la promoción de estas agendas pero hasta recientemente, no se ha profundizado en estos actores. Menciono este punto ya que ilustra la desconexión entre el análisis y la practica en ambas áreas. Esta desconexión se traduce en el concepto mas general de gobierno abierto. En todas estas áreas la practica y el análisis no suelen ir de la mano, en parte por que el desarrollo de iniciativas y los tiempos académicos no suelen acoplarse muy fácilmente.
Salvo contadas excepciones, las iniciativas en ambas áreas no son retroalimentadas en la manera que deberían hacerlo. El circulo de retroalimentación entre iniciativas/políticas y análisis/investigación raramente puede encontrarse en estas áreas. El desafío es, mas allá de las mejoras conceptuales y de medición (ambas relacionadas entre si ya que es difícil medir algo sobre lo que no se tiene precisión conceptual), para nombrar algunos ejemplos, que los centros de investigación (dentro y fuera de universidades) puedan conectarse con organizaciones que están implementando proyectos en la materia. Si no trabajamos para comenzar a cerrar ese gap los beneficios del análisis académico quedarán para lectura ocasional de unos pocos (que producen post larguísimos y, por momentos aburridos, como éste) y los proyectos seguirán centrándose en las urgencias de la coyuntura y las demandas de donantes y otros actores con poder sobre los que los diseñan y ponen en práctica. 



Monday, November 9, 2015

Building bridges between the Access to Information and Open Data communities

Silvanavf[1]

OGP Global Summit 2015 was officially launched on Wednesday, October 28th. Controversy took over the beginning of the day because of "unforced errors" of the Mexican government. The opening ceremony of the OGP was organized as a closed event for select group of guests, leaving the vast majority of civil society’s members with just the option of watching it, live streaming, in a different building.

Beyond this rough start, the Summit provided the space for a large amount of sessions and talks (perhaps the most interesting ones took place in the hallways, as often happens in these events). In this context, I had the pleasure of including a session with 2 of the OGP working group’s co-anchors, Laura Neuman (Carter Center- ATI/FOI working group) and Mark Levene (Government of Canada- Open data working group).



This session aimed to consider the intersections between the two communities as well as areas of understandable divergence. It also aimed to explore ideas for mutual support, to build bridges between these two areas.

The rationale behind this session relates to the idea that data is an essential component of information. Thus, the possibility of requesting and accessing data in reusable formats (in line with ICT developments) relates to the main goals of both communities. Following this same line of thought, it is clear that- as I mentioned in a previous post- the possibility of requesting and accessing reusable data should be included in any Access to Information legislation.

In terms of the dynamic, the session sought to prioritize the conversation over individual presentations. Thus, power points presentations and long speeches were not allowed. This is because all who have attended more than a couple of events know that the formula is something like: + # slides = + apathy and/or + # of whatsapp’s messages per participant…

The difference with the workshop organized during the Civil Society Day was that panelists (Laura Neuman and Mark Levene, together with members of their respective WGs: Sarah Sison- Govt. of the Philippines, Melanie Pustay –US Govt.-, and Ezequiel Santagada- Idea) had time to prepare their initial statements. In that sense, they had some time to reflect on the topic prior to the session to later share those ideas with all participants. Nevertheless, the planned structure for the meeting didn’t last as within minutes the participants and panelists began to interact (and, as usual, that's when the best interventions take place, when everybody put their script to the side and let the spontaneous conversations begin)

The talk began with speeches by Laura and Mark on the barriers to interaction between actors in the areas of Access to Information and Open Data. The points were intentionally provocative to generate audience’s reaction (and how they succeeded!).

Barriers:
From the Access to Information’s perspective, some of the barriers that were raised:
  • Open Data community is very focused on objectives such as innovation and economic growth but ignores accountability. 
  • The OGD community is based on data that is proactively published. It doesn’t work on requesting access to politically sensitive data.
  • Different sets of skills are needed to make use of information and data. According to Laura Neuman, intermediaries are necessary to make sense of the data in reusable formats while that’s not the case of access to information legislation (as well as the obtained information).
  • Open data do not make access to information laws redundant.

It is clear that these statements were made to triggered reaction and discussion, as many of them are not fully accurate. An example of this is the need for intermediaries to make use of open data and not to request information or to understand the information obtained via ATI/FOI legislation. The difference is not the absence or need for intermediaries, but the knowledge/skills needed in each case.

After Laura’s intervention, it was Mark Levene’s turn. Mark, like Laura, also used a provocative tone in his statements. He stressed:
  • The idea that engagement and dialogue are intrinsic features of the open data, and not so much of the access to information field.
  • Intermediaries, as mentioned above, are necessary in both fields and not only to make use of data in reusable formats.
  • The area of ​​open data allows people to add value to the published data. Data is the raw material that can be used to generate value.
  • Open Data serves for multiple purposes (almost countless, from budget purposes, innovation, transparency, etc.) while the ATI/FOI community usually focus on accountability, almost exclusively.

Although some comments were made in jest, they hide some truth. Many of the actors within the ATI/FOI community feel that newcomers, those who work in the area of ​​open data, treat them as "old school”. Moreover, ATI/FOI actors sometimes feel that the open data community focuses more on technological and design aspects than on rights, which they consider most relevant to society. It is clear that these are stereotyped descriptions. In general, you can find a nuance of these typecasts in both groups but here the arguments have been exaggerated to clearly communicate ideas.

 Even tough panelists and participant couldn’t exactly explain the reasons for the difference, they are clearly related to the so-called philosophical background and, thus, the OGD community’s emphasizes of the hackers ethic, as well as the legal dominances in the ATI/FOI community.

After these early interventions that, somehow, built some walls/barriers for interaction, the session started a second instance where the panelists focused on "building bridges" between the two communities.



Bridges:
With the idea of ​​reflecting on opportunities for collaboration, the remaining panelists (Melanie, Sarah and Ezequiel) stressed the need for interaction between both fields, to count with tools to take advantage of the information as well as open government data.

Along the same lines, it was mentioned that in a time when technology has changed every aspect of our lives, open data have "modernized" and updated, in a way, the area of ​​access to public information to the current times.

Due to the limited time and the large number of participants, the meeting was a good first step to raise doubts and questions rather than to think about concrete projects. In spite of that, as I mentioned in a previous post, if it is necessary to keep reflecting on the convergences and divergences between these two communities but it is also time to take action, to think in concrete joint project in which these communities can collaborate with each other.


Some final thoughts:
The audience, as well as some panelists, raised a topic worth noting (it also emerged in the discussions at the Workshop on Tuesday 27th). It is the idea that the open data agenda may “hijacked” the ATI/FOI agenda in countries where this type of legislation has not being enacted yet (some sort of leapfrogging). On that same point, some other open data specialists often point out that open data policies at least give the public the option to access to some government data (which it could be translated into "better than nothing"). Both arguments have a point. On the one hand, in cases like the Philippines, as in other cases, ATI/FOI legislation has not yet been fully approved, while on the other side open data policies are being implemented with some success.

All participants seemed to agree on one point, despite their area of expertise: "record/information management". Both groups seem to understand that you cannot think of access or use/re-use of data and information if that data and/or information is not classified, archived, updated and created in proper formats. This is a point that was raised as an area where both groups should continue exploring and working, perhaps jointly.

Another area of ​​mutual interest, which could not be explored during the session due to time’s limitations, is the area of surveillance and privacy risks. Both communities seem to have an overlapping interest in personal data about natural persons (people, not companies or organizations) being properly protected, so that people’s privacy is infringed through the inappropriate release of information or data; and, in some cases, the use of the ‘open data’ banner to provide political cover for this agenda. It is also worth remembering one of the points noted in the workshop day Civil Society: there is a need to work at sectorial level (health, education, etc.), beyond the generalities of each area.

Finally, to wrap up this long post, it is clear that ATI/FOI and open data communities have much in common, as well as some barriers that have to be overcome to achieve a more fluid interaction. This session, as well as the workshop, only aimed to raise the issue and sit the actors in the same room so they can share their views. Now it is time to move these talks and conversations to concrete projects and actions.







[1] This is a quick auto-translation from my previous Spanish post: http://silvanafumega.blogspot.com.ar/2015/11/construyendo-puentes-entre-las.html