Sunday, September 25, 2016

Algunas ideas para "Debates conceptuales sobre el Gobierno Abierto"

@SilvanavF

Preparando algunas líneas para el panel sobre debates conceptuales en torno a gobierno abierto, decidí dejarlas por escrito (no solo como un ejercicio de reflexión sino también para poder facilitar comentarios y sugerencias).
A pesar de que existe un cierto consenso sobre el concepto de "gobierno abierto", no se cuenta con una definición unívoca. A grandes rasgos, se define por los elementos que la componen pero no hay una definición acabada como en otras áreas. Se puede decir que, en líneas generales, el concepto hace referencia a la idea de que los gobiernos deben estar abiertos al escrutinio público y, por lo tanto, los ciudadanos tienen el derecho de acceder a todos los recursos necesarios para demandar rendición de cuentas por sus acciones, junto a la posibilidad de participar en el diseño e implementación de políticas públicas.
La noción de “gobierno abierto”, si bien se tornó muy popular en la ultima década, no es un concepto nuevo. Sin necesidad de remontarnos a las "Consideraciones sobre el Gobierno de Polonia" de Rousseau y la promulgación de la primera ley de acceso a la información adoptada por el Parlamento sueco en 1766, se puede decir que el concepto se encuentra en numerosos documentos, mayormente gubernamentales, desde mediados del XX. Algunos ejemplos son las menciones a la idea de gobierno abierto a fines de los 50’ en debates en torno a la sanción de la ley de acceso a la información (1966) en US. el Informe Danks en Nueva Zelanda en 1980 y el White Paper de 1993 del Gobierno de UK: "Gobierno Abierto", entre otros.
A comienzos del siglo XXI, la OCDE definió a los gobiernos abiertos como aquellos que están dispuestos a escuchar a los ciudadanos y tomar sus sugerencias a la hora de diseñar e implementar políticas (OECD 2003). Este resurgimiento vino de la mano de la tecnología como herramienta que permite colaborar en la producción y publicación de información así como también la comunicación entre gobierno y sociedad. Junto a ello el lanzamiento de OGP (Open Government Partnership) y la popularidad que atrajo, ayudaron a que este concepto estuviera en boca de todos en los últimos años.
Hasta comienzos del siglo XXI, la idea de apertura y transparencia se utilizaban, sobre todo en documentos gubernamentales, como sinónimos. Cuando el concepto se populariza en los primeros años del este nuevo siglo, se comienza a entender que apertura y transparencia no son sinónimos, aunque la transparencia es una condición sine qua non para la apertura efectiva de cualquier gobierno. Varias son los acepciones en torno a las diferencias entre transparencia y apertura pero, personalmente, entiendo que la idea de apertura, en este contexto, implica la posibilidad de acción, a diferencia del concepto de transparencia. En el caso de un gobierno transparente la información es transferida unidireccionalmente mientras que con la apertura se presume el establecimiento de un dialogo, es por ello que se suma como pilares a la participación y colaboración (Orszag 2009).
La producción de literatura académica en relación a la noción de gobierno abierto frecuentemente se encuentra asociada, aunque no exclusivamente, con lo analizado en torno a la transparencia y, en particular, en relación a dos elementos clave: acceso a la información publica y datos abiertos gubernamentales. El concepto de datos abiertos es, aunque ya no tan frecuentemente, en algunos casos, confundido con la noción de gobierno abierto  (Yu y Robinson 2012). Afortunadamente cada vez es menor el número de menciones a datos abiertos como sinónimo de gobierno abierto, aunque, de todos modos, todavía se encuentran algunas.
Esta confusión entre datos abiertos y gobierno abierto viene de la mano con el auge que ha tomado el concepto de apertura de la mano de la tecnología. Las TICs han facilitado la participación y la colaboración, mencionadas anteriormente. La disponibilidad de nuevas herramientas de interacción y comunicación han permitido el acceso a la información, así como también ha facilitado la colaboración con los gobiernos con solo prender una computadora o teléfono. Es por ello que, en parte, el auge de las políticas de datos abiertos, junto con los desarrollos de la tecnología con fines cívicos, han producido confusión y mezcla de conceptos, aunque, por otro lado, ha permitido la difusión de esos conceptos hacia actores que anteriormente no se encontraban trabajando en ideas como  transparencia y rendición de cuentas.
Esta noción de datos abiertos esta frecuentemente asociada con la idea de acceso a la información pública (AIP) que le antecedió en términos de políticas publicas y legislación. La regulaciones que permiten el acceso a la información pública ha suscitado un gran interés en las últimas tres décadas entre los académicos (Stubbs 2012 p.42). La velocidad y el enfoque de la literatura en este tema ha seguido, en gran medida, los patrones de adopción de la legislación en la materia. Ambos comenzaron a un ritmo lento y, con los años, el número de leyes así como el volumen de los estudios se han incrementado desde mediados de la primera década del siglo XXI.  Es así que la aceleración en el número de académicos que han abordado el tema y la diversidad de enfoques presentan una correlación en el proceso de difusión de la legislación de AIP (Darch y Underwood 2010, Michener 2010, Berliner 2012, Stubbs 2012, Berliner 2014).
La difusión geográfica de la legislación de AIP en todo el mundo tiene su correlato en el desarrollo de la literatura sobre el tema. Muchos estudios de caso de los primeros países en adoptar este tipo de leyes durante el siglo XX se centran en el desarrollo de estas ideas en las democracias consolidadas entre los años 1960 y mediados de la década de 1990 (por ejemplo, Estados Unidos, Canadá , Australia y Nueva Zelanda) junto con un pequeño numero de trabajos comparativos entre los países que conformaban ese universo.
Durante los 90’ el AIP, que hasta el momento había sido un área predominantemente impulsada por factores domésticos, irrumpe en la agenda internacional. La explosión del tema a nivel mundial, que comúnmente se conoce como el "período de oro" para las organizaciones que trabajan en AIP, tuvo su correlato en la literatura sobre el tema. Los estudios, a veces impulsados ​​por “advocates” de sociedad civil, comienzan a centrarse en la necesidad de establecer estándares internacionales en la materia, y en el área de transparencia gubernamental en general (Artículo 19 1999, Coronel 2001, Mendel 2003, Neuman 2004 Kranenborg y Voermans de 2005, Banisar 2006).
Para el año 2010, más de 90 países habían aprobado leyes de AIP (mas de 100 en la actualidad) y, junto con esa difusión legislativa, una nueva ola de estudios son producidos. Estos estudios no solo cubren un área geográfica mucho mas amplia sino que también se diversifican los enfoques sobre el tema, mas allá del marco legislativo que había dominado el área hasta entonces. Esto fue posible porque autores como Roberts (1998 p.9) y Snell (2001 p.26) habían comenzado a marcar el camino hacia la ampliación del campo de AIP y la inclusión de análisis relacionados con  cuestiones de implementación y cumplimiento años antes.
A pesar de que la mayor parte de la literatura sobre AIP todavía está fuertemente influenciada por un enfoque legalista, los estudios mas recientes incluyen análisis del contexto social y político como un requisito necesario para comprender la lógica de la promulgación e implementación de esta leyes (Darch y Underwood 2010, Hazell y Worthy 2010, Berliner 2011, Stubbs 2012). Todos estos autores abren nuevas líneas de análisis y proponen futuras líneas de investigación. Esta nueva generación de académicos comenzaron a incorporar mayores niveles de diversidad en su relato de la difusión de las leyes de AIP.
Por otra parte, en términos de la literatura sobre datos abiertos gubernamentales (OGD, por sus siglas en ingles), se pueden observar varias similitudes y algunas diferencias clave en comparación con la producción académica en el área de AIP.  Por ejemplo, al igual que en la literatura sobre AIP, los primeros informes sobre OGD proporcionan un visión bastante “naive” y optimista (Maali et al. 2010. DiFranzo et al. 2011, Hoxha y Brahaj de 2011, Villazón-terraza y col. 2011, Wang et al., 2011), pero carecen de un análisis sobre las barreras y riesgos sobre su divulgación y uso (Jansenn et al. 2012). Esto se relaciona en gran medida al trabajo de muchos “ “evangelistas” en ambas áreas (AIP y OGD). Para que esta disciplina avance se requiere hacer hincapié en los beneficios y el valor del acceso, en el caso de AIP, y el uso, en el caso de la OGD desde sus inicios.
Asimismo, se observan mas similitudes entre las primeras etapas de la literatura sobre AIP y los primeros informes sobre OGD, ya que la mayoría de los primeros estudios sobre OGD se centraban en casos de países desarrollados, aunque con una variedad de enfoques mas amplia que los observados en AIP. Algunos trabajos se han realizado en la UE, centrándose en la relación entre datos abiertos y la Directiva PSI (Sheridan y Tennison 2010, Kalampokis et al. 2011, Bates 2012) y en la implementación de estas políticas y su posible impacto (Janssen 2011, de Chiara 2013) en tanto que otros trabajos se centran en el contexto económico y político subyacente (Ubaldi 2013).
A pesar de que en una primera etapa muchos de los estudios se centraron en países desarrollados, la evolución hacia otras zonas geográficas no tardo en llegar con informes sobre el portal de datos en Kenya (Rahemtulla et al. 2012), otros análisis centrados en una variedad de países de América Latina (Fumega y Scrollini 2014, Fumega 2014, Scrollini 2014, González-Zapata y Heeks 2015), así como informes sobre Filipinas (Canares 2014) e India (Agrawal et al. 2013, Srivastava et al. 2014). Este expansión se debe, en parte, a la iniciativa de investigación liderada por la Web Foundation y financiada por IDRC (Davies 2014). La actual Iniciativa Latinoamericana de Datos Abiertos (ILDA) también ha contribuido a estos nuevos enfoques en la literatura sobre OGD. ILDA ha proporcionado una primera aproximación de los diferentes aspectos y sectores relacionados con OGD: datos abiertos en los gobiernos locales (Bonina 2015), Parlamentos (Belbis 2015), Datos Abiertos y Educación (Khelladi 2015) y Datos Abiertos y Salud (Pane et al. 2015).
Para no extenderme mas (ya he escrito mas que suficiente para un post) todos estos estudios recientes demuestran claramente el rápido ritmo en el que el campo de estudio sobre OGD se está moviendo. En ese sentido, la literatura sobre OGD, así como la difusión de las políticas, debido a la rápida evolución de las TICs, se ha movido por etapas similares a las investigaciones de AIP pero a un ritmo mucho más rápido. Mientras que en el campo de AIP la evolución desde un enfoque domestico hacia el ámbito internacional requirió décadas, en el campo de la OGD un proceso similar ha tardado sólo unos pocos años. Esto conduce a una superposición de etapas en el área de OGD en un corto período de tiempo. Es por todo ello que la literatura sobre datos abiertos se encuentra en una etapa similar a la de AIP (los estudios están empezando a centrarse no sólo en las definiciones y modelos para comprender mejor estas políticas en el mundo desarrollado, sino también explorar el contexto y los resultados en el mundo en desarrollo), a pesar de que OGD es un campo de reciente desarrollo.
Es necesario, en este contexto, mencionar que en ambos casos el estudio sobre las organizaciones de sociedad civil que promueven ambas áreas ha sido descuidado. En ambos campos se reconoce, superficialmente, el rol clave que cumplen las organizaciones de sociedad civil en la promoción de estas agendas pero hasta recientemente, no se ha profundizado en estos actores. Menciono este punto ya que ilustra la desconexión entre el análisis y la practica en ambas áreas. Esta desconexión se traduce en el concepto mas general de gobierno abierto. En todas estas áreas la practica y el análisis no suelen ir de la mano, en parte por que el desarrollo de iniciativas y los tiempos académicos no suelen acoplarse muy fácilmente.
Salvo contadas excepciones, las iniciativas en ambas áreas no son retroalimentadas en la manera que deberían hacerlo. El circulo de retroalimentación entre iniciativas/políticas y análisis/investigación raramente puede encontrarse en estas áreas. El desafío es, mas allá de las mejoras conceptuales y de medición (ambas relacionadas entre si ya que es difícil medir algo sobre lo que no se tiene precisión conceptual), para nombrar algunos ejemplos, que los centros de investigación (dentro y fuera de universidades) puedan conectarse con organizaciones que están implementando proyectos en la materia. Si no trabajamos para comenzar a cerrar ese gap los beneficios del análisis académico quedarán para lectura ocasional de unos pocos (que producen post larguísimos y, por momentos aburridos, como éste) y los proyectos seguirán centrándose en las urgencias de la coyuntura y las demandas de donantes y otros actores con poder sobre los que los diseñan y ponen en práctica. 



Monday, September 12, 2016

ABRELATAM: Un espacio de encuentro regional para profundizar conversaciones en torno a la agenda de datos abiertos


@SilvanavF

Post original en: http://blog.abrelatam.org/abrelatam-encuentro-regional-para-profundizar-sobre-datos-abiertos/

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Llega ese momento del año que todos aquellos que trabajamos en el área de datos abiertos en América Latina estamos esperando. Si bien una gran parte de actores en la región nos mantenemos en permanente contacto (aunque todavía tenemos como desafío el ordenar y sistematizar esas conversaciones), Abrelatam es la oportunidad de sumar nuevas voces y nuevos actores que, en muchos casos, luego se convierten en piezas fundamentales de esta comunidad. Escribo comunidad, mas allá de los trillado del término, porque es la palabra que mejor define a este grupo que tiene tantos intereses y objetivos en común.

Hace poco menos de un año, luego de finalizar abrelatam2015, me encontraba, como hoy, escribiendo sobre este evento anual latinoamericano. Nuevamente estoy pensando sobre este grupo de personas (muchas de ellas se han convertido en grandes amigos con el correr de los años) y sobre la agenda de datos en la región y las conversaciones y tareas que continúan pendientes. Luego de 3 ediciones de Abrelatam, la agenda de datos abiertos en la región ha avanzando y, por lo tanto, las charlas también deberían hacerlo[1]. Aún más, la agenda de datos abiertos en América Latina ya no es un objetivo a alcanzar, como quizás se planteaba en las primeras ediciones, sino una realidad. Esto se traduce en:
  •        políticas de datos abiertos en varios países de la región (uno de los grandes desafíos es la implementación efectiva de esas políticas, así como la difusión de esta agenda en los países y ciudades que todavía no comenzado delinear las directrices para la apertura de datos),
  •        la incorporación de la necesidad de contar con datos abiertos en legislaciones que regulan el derecho de acceso a la información (cabe recordar algunos países de la región todavía no se han aprobado leyes que regulen el acceso a la información pública) 
  •       una enorme cantidad de compromisos en los planes de acción de la Alianza del Gobierno Abierto (OGP, por sus siglas en inglés)
  •       numerosas aplicaciones, proyectos y demás ejercicios por parte de las organizaciones de sociedad civil. Una mención aparte merecen los organizaciones y periodistas que trabajan con datos. Este año presenciamos una explosión de investigaciones aplicaciones provenientes de este ámbito que alcanzaron notoriedad y reconocimiento dentro de la región y fuera de ella.


En este contexto de avance, aunque con desafíos, de la agenda regional, creo que es oportuno recordar un par de temas que surgieron en la pasada edición del evento, realizado en Santiago de Chile. Quizás estas reflexiones ayude a algunos a recordar conversaciones para poder avanzar en ellas, así como también motive a los que no estuvieron en Santiago a participar en esta nueva edición.

  •        El primer tema que surgió de la gran variedad de conversaciones es que necesitamos seguir haciendo hincapié en la importancia del contexto. De esa manera, disminuye la tentación de replicar proyectos solo porque han sido exitosos (el concepto de éxito en muchos casos se encuentra mas asociado a la notoriedad que alcanzan algunos proyectos que al cumplir con los objetivos planteados). 
  •       El punto anterior trae aparejado otro tema siempre candente: las mediciones de las iniciativas y proyectos. Este es un tema clave y al que se lo menciona reiteradamente[2] pero sobre el cual raramente se profundiza. Esto último hace que en muchos casos se repitan frases que se mencionan con asiduidad sin analizar la corrección de las mismas.


Esta nueva edición de Abrelatam puede ser el espacio en el que se generen nuevos tópicos de conversaciones, así como también se reflexione sobre aquellos puntos que han sido discutidos en las ediciones anteriores pero que necesitan un análisis más profundo. Esto último es un gran desafío ya que estos espacios deberían enmarcarse dentro de un evento que se caracteriza por la espontaneidad y la participación in situ de los asistentes (características que necesitamos conservar). Si bien es difícil avanzar en ciertas conversaciones, no podemos dejar pasar esta oportunidad de encuentro que nos ofrece Abrelatam (junto a Condatos).

La preparación y la participación de todos los que conformamos la comunidad Abrelatam se presentan como elementos clave para el éxito del encuentro en Bogotá. Si todos ponemos nuestro granito de arena para salir de las zonas de confort y así poder profundizar algunas conversaciones, quizás podamos seguir avanzando en la agenda región a paso firme, como lo hemos hecho hasta el momento.

Cada uno de los que participaron en 2015 se habrá llevado de Santiago- además de las numerosas anécdotas y contactos- su propio listado de temas pendientes o de aquellos que necesitan analizarse con mayor profundidad. Ya que todos tenemos que poner nuestro granito para hacer que este sea un encuentro exitoso, ya pensaste en los temas que te quedaron pendientes? Y si nunca participaste, cuáles son esos temas que no podes esperar a analizar con otros colegas de la región? Si todavía no lo analizaste, quizás este sea un buen momento para empezar a hacerlo!



[1] http://silvanafumega.blogspot.com.ar/2015/09/los-desafios-de-la-maduracion.html

Friday, June 3, 2016

The Fight Against Corruption in Latin America Requires Greater Ambition/ La lucha contra la corrupción requiere de una mayor ambición

@SilvanavF

Links to the original version:
http://www.opengovpartnership.org/blog/ogp-webmaster/2016/06/01/la-lucha-contra-la-corrupci%C3%B3n-en-am%C3%A9rica-latina-requiere-de-una-mayor (Spanish)
http://www.opengovpartnership.org/blog/ogp-webmaster/2016/06/01/fight-against-corruption-latin-america-requires-greater-ambition (English) 
Spanish version below

The Open Government Partnership (OGP) Regional Meeting comes at a tense political moment in the region. A variety of “scandals” – mostly linked to a lack of public ethics, accountability and/or to corruption – have occupied the news in recent months (these are well known and I will not mention them here). In this context, many voices have been raised to deride the quality of democracy in some Latin American countries. In this connection, one can see positive and not-so-positive points…
The good news is that, even if in many cases the democratic regimes are still young, the underlying values of these regimes have been largely established as the only available option for Latin America. Latin American societies no longer call for solutions that would overstep the bounds or go beyond the channels established by democratic institutions. Moreover, the large debts of the governments of the region cannot be underestimated.
The “not-so-positive” news is that, while the region has taken and continues to take great strides forward in terms of transparency, corruption levels (or, more exactly, people’s perceptions of corruption levels) have not declined, quite the opposite. For a long time greater levels of transparency have been associated with lower levels of corruption. But greater transparency, although clearly needed, is not enough. The classic differentiation made by Fox (2007) between ‘opaque’ and ‘clear’ transparency and between ‘weak’ and ‘strong’ accountability helps us to understand why, in the fight against corruption, access to information about government actions is necessary but not sufficient.
Transparency makes clear reference to access to reliable information about institutional activity, with specifications about the responsibilities of officials as well as the use of public funds. However, ‘clear transparency’ on its own does not guarantee ‘strong accountability.’ The latter implies not only ‘answerability’ (responsibility) but also the possibility of the application of effective sanctions when necessary (Fox, 2007).
Following this brief explanation it is obvious that, in the fight against corruption, it is necessary to have both clear transparency and also strong accountability (responsibility + sanctions). In Fox’s terms, answerability should not be expected to come out of opaque transparency, just as strong accountability should not be expected from answerability. For this reason, in order to go from transparency to strong accountability (indispensable for bringing about changes in behavior and, in this way, for being able to fight corruption) it is necessary to have a clear regulatory system, an independent judiciary and a strong civil society that demands accountability for all government actions.
In this context, many of the commitments included in OGP National Action Plans (NAPs) relate to the need to have more information (and, of course, data) about the activities of governments – that is to say, greater transparency. But, if this increased transparency is not accompanied by deeper changes it will not ultimately curb impunity, which results in the failure of so many measures that on paper would seem to contribute to less-corrupt societies. Among others things, some of these changes should be related to achieving judiciaries (in reality, members of judiciaries) that are truly independent as well as to creating institutional mechanisms that guarantee administrative and/or judicial sanctions (depending on the case).
Lastly, it is also necessary to highlight the need for there to be organized and engaged civil society actors willing to demand accountability from their leaders. In many cases, these organizations have the necessary expertise to monitor government actions that to ordinary citizens might appear very technical and complex.
Commitments in the Americas related to anti-corruption and their potential impact (Source: OGP Explorer)

In conclusion, there are no magic formulas. There are many elements and actors needed to implement measures that will be effective in reducing the high levels of corruption in many countries in the region. OGP, which recently created an Anti-Corruption Working Group, provides an ideal platform for including a wide range of actors from diverse fields. But the incorporation of these actors (which in many cases are already collaborating) is only the first step. More ambitious commitments must be pursued – commitments which will lead to real change. Without this, we will only see partial, isolated improvements. It is a question of all of us, each from our own country and social sector, promoting and striving to achieve effective changes that will improve the quality of life of all Latin Americans.
References:

Fox, J. (2007). The uncertain relationship between transparency and accountability. Development in Practice, 17 (4-5), 663-671.



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El encuentro regional de las Américas de la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA) llega en un momento agitado, en términos políticos, en la región. Una gran variedad de “escándalos” -mayormente ligados a temas de falta de ética pública, rendición de cuentas y/o por corrupción- poblaron las noticias regionales en los últimos meses (no las voy a repetir aquí porque son de público conocimiento). En este contexto, muchas voces se han alzado para denostar la calidad democrática en varios países de América Latina. En relación a este punto se pueden observar un punto positivo y otro no tanto….

La noticia positiva es que, si bien en muchos casos los regímenes democráticos son todavía jóvenes, los valores subyacentes a esos regímenes se han establecido mayormente como la única opción disponible para América Latina. Las sociedades ya no se encuentran reclamando soluciones que puedan traspasar los canales proporcionados por las instituciones democráticas. De todos modos, las grandes deudas de los gobiernos de la región no pueden subestimarse.

La parte “no tan positiva” es que la región ha dado, y sigue dando, grandes pasos en términos de transparencia y, a pesar de ello, los niveles de corrupción (o mejor, dicho de percepción de la corrupción) no hay disminuidos, sino todo lo contrario. Por mucho tiempo se han asociado a mayores niveles de transparencia con menores niveles de corrupción. Empero mayor transparencia, si bien necesaria, no es condición suficiente. La clásica diferenciación de Fox (2007) entre transparencia opaca/clara y rendición de cuentas débil/fuerte siempre nos ayuda a comprender los motivos por el cual el acceso a la información sobre los actos gubernamentales es necesaria pero no suficiente para la lucha contra la corrupción.

La transparencia clara hace referencia al acceso a información confiable sobre el desempeño institucional, con especificaciones sobre las responsabilidades de los funcionarios, así como el destino de los fondos públicos. Sin embargo, la transparencia clara por sí misma no garantiza la rendición de cuentas fuerte. Esta última incluye no solo “answerability” (responsabilidad) sino también la posibilidad de que se apliquen sanciones efectivas, cuando sea necesario (Fox, 2007).

Luego de esta breve explicación es claro que, en la lucha contra la corrupción, es necesario contar con transparencia clara pero también rendición de cuentas fuerte (responsabilidad + sanciones). En términos de Fox (2007), no se debe esperar “answerability” de la transparencia opaca, así como tampoco se debe esperar una rendición de cuentas fuerte de la “answerability”. Es por ello que para poder pasar de la transparencia a la rendición de cuentas fuerte (indispensable para producir cambios en las conductas y, de esa manera, poder luchar contra la corrupción) es necesario tener un sistema regulatorio claro, un poder judicial independiente y una sociedad civil fuerte que demande rendición de cuentas de los actos de gobierno.

En este contexto, muchos de los compromisos incluidos en los Planes de Acción Nacionales (PANs) de AGA se relacionan con la necesidad de contar con mayor información (y datos, por supuesto) acerca del accionar de los gobiernos, es decir mayor transparencia. Pero, si esa mayor transparencia no se asocia a cambios mas profundos no se llegará a reducir la impunidad, que conduce al fracaso a tantas medidas que, en el papel, parecerían contribuir con sociedad menos corruptas. Algunos de esos cambios deben estar relacionados con lograr poderes judiciales (en realidad, sus miembros) verdaderamente independientes así como con mecanismos institucionales que garanticen las sanciones (administrativas y/o judiciales, según corresponda), por nombrar algunos factores.

Por último, es necesario también destacar la necesidad de contar con actores de sociedad civil organizados, involucrados y dispuestos a demandar cuentas a sus gobernantes. En muchos casos, estas organizaciones cuentan con el “expertise” necesario para poder monitorear acciones gubernamentales que para la gran mayoría de los ciudadanos “de a pie” podrían parecer muy técnicas y complejas.

Compromisos en las Américas relacionados con anticorrupción con potencial de producir un impacto (Fuente: OGP Explorer)

En conclusión, no hay fórmulas mágicas. Muchos son los elementos y actores necesarios para implementar medidas que efectivamente permitan disminuir los altos niveles de corrupción en muchos países de la región. La AGA, incluido el recientemente creado Grupo de Trabajo sobre Anticorrupción, provee una plataforma ideal para poder incorporar una gran variedad de actores de diversos ámbitos. De todos modos, la incorporación de estos actores (que en muchos casos ya están trabajando en forma colaborativa) es solo el primer paso. Se debe trabajar en la inclusión de compromisos mas ambiciosos que promuevan cambios reales. Sin esos cambios, solo veremos mejoras parciales y aisladas. Resta que entre todos, cada uno desde su sector y en su país, promovamos y trabajemos para alcanzar cambios efectivos que mejoren la calidad de vida de todos los latinoamericanos.

Referencias:

Fox, J. (2007). The uncertain relationship between transparency and accountability. Development in Practice, 17(4-5), 663-671.

See more at: http://www.opengovpartnership.org/blog/ogp-webmaster/2016/06/01/la-lucha-contra-la-corrupci%C3%B3n-en-am%C3%A9rica-latina-requiere-de-una-mayor#sthash.dNzr5rly.dpuf

Tuesday, May 24, 2016

Exploring the twofold influence of ICT over NGOs working with governmental information and data

@Silvanavf 

Also here: http://opendatacon.org/exploring-twofold-influence-ict-ngos-working-governmental-information-data/

There is some recognition of the silos in which organizations in the government-information field currently work. Despite a general uniformity of treatment, or even minimal coverage, in the academic literature, Freedom of Information (FOI) and Open Government Data (OGD) communities have not only different backgrounds but also a diverse set of goals and drivers. ICT influence is a mayor element that allows for a better understanding of those differences (1).

In the past decade ICT driven changes has dramatically influenced the way citizens and governments interact with information. Citizens and governments now have direct channels to interact, from feedback mechanisms, to information and data requests platform, to formal and informal participation in decision-making processes. A diverse set of channels of interaction is now available, e.g. citizens demand information and also governments use social media tools to let the public know about their performance (Davies and Fumega 2014 p.2). Thus, in the case of the FOI field, citizens face the possibility of accessing information at just a click away. Furthermore, the option of submitting on-line requests enables users to request information even when they are not in the same city or even the same country, depending on the specifications of the platform (Fumega 2015 p.4). 

However, ICT has not only exerted its impact over government-citizen relationships by providing new channels to connect and communicate. ICT presents a twofold influence over the information management-related fields as well as the advocacy organisations. On one side, ICT developments have provided new tools and channels to facilitate communication and to manage information and data in un-anticipated ways. On the other hand, the background behind many of the experts on these digital information and communication tools has influenced actors in civil society and also in government circles (2).

As the informational environment has changed because of the influence of ICT in all communication and information areas, so did organisational structure of some of the FOI organisations that were created after the second half of the 2000s. ICT developments allowed for flatter and more flexible structures (3)

This differential influence of ICT over the organisations, in terms of the influence of ICT tools in the period they were created, provides the necessary explanation for those newly created FOI oriented organisations. Thus, some of the organisations created in this past decade, despite pursuing transparency and accountability goals and relying on adversarial approaches towards government, are structured in a more flexible and flatter way (closer to post-bureaucracy organisational types). They are some of the organisations that are better positioned to connect with some other OGD organisations. Their understanding of ICT tools as well as ICT related topics, for example the connections with the digital rights’ field, positions them slightly closer to their OGD counterparts without losing their identity. Thus, in the context of a networked society, these newly created organizations tend to work in closer collaboration with others, outside and within organisations. They also tend to be more flexible and adapt to new methods of operation more easily. 

ICT has proved to be the facilitator for mayor changes in communication and information management. Thus, despite the fact that organisational changes are particularly noticeable in FOI and OGD fields, they are intrinsically connected to the changes in how information and data is handled, including by governments and civil society organisations. However, these trends could also be translated to other fields, as people deal with information and data in all sorts of ways to perform their daily tasks. Organisations in most other fields might not adopt the hackers spirit that some of the OGD organisations embodied but they are moving towards more flexible and adaptable structures, taking advantage of the new developments which face, among other issues, budget constraints, as some newly created FOI organisations clearly demonstrate. 

The key point, which requires further exploration, is how the traditional organisations working in the government information field (most of the FOI organizations) adapt to the new channels of communications and information management. Despite the importance of having FOI legislation and the more traditional advocacy approach, it is important to question FOI organizations’ ability to adapt (and the entire FOI field).  The principles behind the right that allows the public to access and use government-held and produced information and data will probably remain unaffected for the next few years. However, the channels and tools to access and make use of those resources are rapidly changing. The ability of the rights-based FOI organisations, in particular, to adapt to this changing environment and to adopt new tools and channels will determine the future of the field, or at least their role in the informational resources ecosystem. In this context, collaboration between the actors working with governmental information and data is not longer desirable but necessary.



Notes: 
(1) The ideas included in this post are part of a larger study on International NGOs working on governmental information and data (PhD thesis, supervisor: Rick Snell)
I’m grateful for the useful comments provided by Marcos Mendiburu and Fabrizio Scrollini. However, I’m solely responsible for the content of this post.
(2) A popular initiative among transparency advocates is the permanent hacker lab inside the Brazilian Congress. For more information: Swislow, D. (2014 January 3).
(3) Post-bureaucratic structures rise in parallel with the increasing influence of technology in communications and some of their features would be impossible without ICT developments.

Unlike bureaucratic organisations, the main features of post-bureaucracy forms include, the reduction of formal levels of hierarchy, an emphasis on flexibility and an increase use of sub-contracting, temporary work and the use of consultants rather than permanent and/or in-house expertise. All these aspects are closely tied to the development of ICTs, and in particular, the influence ICTs have in developing new forms of communication.

References: 
- Davies, T. and S. Fumega (2014). Mixed Incentives: Adopting ICT innovations for transparency, accountability, and anti-corruption. U4 Issue 2014 (4). Bergen: Chr. Michelsen Institute. Retrieved from: http://www.cmi.no/publications/file/5172-mixed-incentives.pdf

Fumega, S. (2015). Information & Communication Technologies and Access to Public Information Laws. Washington DC: Transparency and Access to Information Network (RTA) and World Bank. Retrieved from: http://redrta.cplt.cl/_public/public/folder_attachment/a5/1a/1a8b_42ea.pdf
·  - Swislow, D. (2014, January 3). A permanent hacker space in the Brazilian Congress. Open Parliament Blog. Retrieved From: http://blog.openingparliament.org/